La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

martes, 11 de septiembre de 2012

La voz cansada ...

Lo sentí en tu voz, te vas. Primero de mi vida, y quizás de la de todos.

Estás cansada. No tienes energía para mantener algo que te honra, pero que te exige determinación y libre elección. 

Quizás no tenga sentido seguir. La vida me va a separar de ti en tu momento más difícil. Ambas emprendemos nuevos retos. Yo voy a celebrar la vida, mientras tú tratas de que no se te escape. Necesitas de toda tu voluntad para mantenerte en ti, en ellos. 

A ambas nos duele lo intocable, lo que no se puede pronunciar. Es su momento. Estará contigo, a su manera, que no sé si es la tuya o la que necesitas, pero estará.

Sé que la inapetencia del cuerpo te despertará hambre de amor. Aprovecha cada gesto, cada llamada, cada beso, cada visita, cada palabra... Aprovéchalo todo para alimentar tu vida. Atesora cada minuto en su presencia. Y vosotros, atesorad cada minuto en la de ella. 

Solo tú sabes si has decidido quedarte o marcharte, aunque quizás aún no seas consciente de ello. Pero te noto tan cansada... Ese cansancio que no se repone, que te lleva al abandono.

Yo seguiré estando, quiero que lo sepas. Por si en algún momento mi presencia te reconforta, o necesitas decir eso que a tus cercanos les resultaría demasiado doloroso. Si prefieres el silencio, porque entre tú y yo está todo dicho sin decir, estaré callada, pero presente.

Preciosa amarilla, vive tu color con toda la intensidad. ¿Recuerdas que querías serlo? Ya lo eres, lo has sido siempre.                                       

                                                              

No hay comentarios:

Publicar un comentario