La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Bloquear ...

Bloquear a una persona, ¡qué horror!

Puedo bloquearte en mi correo, en mi página, en mi móvil...

Bloquear el acceso, la comunicación. Bloquear el entendimiento, no dar posibilidad a la explicación. Bloquear a un con-tacto, sin ningún tipo de tacto.

Te bloqueo, te anulo. Te hago desaparecer, curiosa varita mágica. 

¿Y ya está? ¿Ni siquiera intentamos acercar posiciones? ¿Ni siquiera nos permitimos expresar el dolor? Damos paso a la separación definitiva ¿con un puto bloqueo?

¿Tanto nos asusta el enfrentamiento? Enfrentamiento de enfrentar, de abordar, de encarar, de responsabilizarte de tus actos. ¿Acaso en esto consiste la comunicación del siglo XXI? Si me molestas te bloqueo. ¿Qué hay del café? ¿Qué hay de mirarse a la cara? 

Decirse adiós con los ojos, que no mienten, que entienden, que traspasan bloqueos. 

A base de bloqueos fabricas un muro a tu alrededor ¿quién bloquea a quién? ¿Quién se anula?

Bloqueas tu capacidad de empatía, tu humanidad, tu compasión. Te niegas a escuchar, cuando tú lo necesites ¿crees que te escucharán a ti?

No te limites. No hay varitas mágicas de magos. 

No me bloquees, habla conmigo.

                                                           

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