La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

jueves, 27 de septiembre de 2012

Hay días en que me atrapa una dulce (¿dulce?) melancolía. Me descubro añorando desesperadamente algo que ni siquiera sé lo que es. Lo extraño de tal forma que me araña las entrañas. Pero ¿cómo puedo extrañarlo? Si no sé de qué se trata. ¿Cómo puede tirar de mi de esta manera?

Y sin embargo ese anhelo, ese deseo de recuperarlo... Recuperar ¿qué? ¿Eso significa que ya lo he tenído?
¿Cómo lo perdí?

La misma cadencia cada vez, el mismo ahogo, el enorme impulso de salir a buscarlo, la seguridad de que está ahí, de que es mío. De que forma parte de mi esencia...

Me empuja casi de forma física. ¿Será que lo perdido me reclama?

¿Cómo lo perdí?


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