La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

lunes, 31 de diciembre de 2012

Adiós y gracias ...

Así que ya te vas. El año con los números más nombrados de la historia. A mi me tenías fascinada. Si iba a ocurrir algo, yo quería estar presente. Me decepcionaste un poco el día 21, no esperaba el Apocalipsis, pero sí algún efecto especial que sacudiera las mentes y cambiara nuestros viejos programas. Ya sabes, me gusta lo inmediato. Yo sé que algo has hecho, solo que te mueves a niveles imperceptibles.

Son las 09:53. Me despido ahora de ti, en pijama, no me he lavado ni la cara. Seguramente a la hora de las uvas no seré yo, llevaré unos cuantos disfraces, asi que este es un buen momento para decirte que ya no voy a escribirte más. Dentro de unas horas te borrarán de portátiles, móviles, relojes de ciudad, calendarios...  Se acabó.

Inadvertido en mi vida no vas a pasar, imposible. En principio eras el año en que acababa mi hipoteca, ya sólo por eso, merecías la pena. Pero ¡caray, tú si que sabes sorprender!

Variadito sí que has sido, sí. Has corrido un poco, aunque ha habido días que le has puesto plomo a los minutos. Muy generoso con todo lo que me has traído y con todo lo que te has llevado. Aún en tus momentos más locos, siempre equilibrando.

¿Un balance? Te he vivido. Quizá por eso no me cueste despedirte.

Adiós 2012. ¡Me encanta lo que has hecho conmigo!


                                       


sábado, 29 de diciembre de 2012

Al final del día ...

Me había olvidado que allá por el mes de agosto, me prometí recordar que cuando todo mi ser pide con humildad; cuando pido con el corazón, con el alma, con la angustia, Dios siempre responde.

Ahora, después de una ducha reconfortante (me gusta hacerlo siempre que tengo un día de llanto), puedo reconocer y agradecer las respuestas que he recibido.

Siempre responde, siempre lo hace. Claro que hasta que llego aquí ya he pasado por mi calvario particular. No estoy en condiciones de asegurar que esto haya acabado ya. No lo creo. Es el puro agotamiento emocional y físico que me da un respiro.

Mi mente tiene pilas como para estar tres vidas enredando, pero la voy a hipnotizar con una peli de esas que te tocan la fibra en forma de magia y seres pequeños de alma grande. "Willow", la habré visto como tres o cuatro veces, pero si hoy han decidido reponerla, será por algo.

Gracias por la música.
Gracias por la verdad desnuda.

Hoy ...

Me desperté con ganas de cambiar este desasosiego por gratitud. Y busqué el canto de Mercedes Sosa, para agradecerle a la vida tanto como me da. En un intento de escapar a la letra de su "todo cambia", le di al vídeo de las pequeñas cosas y después al de razón para vivir y... Me rompí.

Ya todo se ha hecho lágrima: la duda, el miedo, el pánico, la soledad, la muerte, la presión, el impulso, las ganas, la fe, la fuerza, la decisión, el futuro, las manos vacías, las explicaciones, la ausencia, las uvas, las posibilidades, la caducidad del pedido, el retorno, la rutina, las expectativas... Soy llanto.

Me he acordado de ti. Una vez me dijo tu madre que cuando necesitara algo, te lo pidiera, que eres un ángel. En medio de mi angustia te he implorado en alto "¡Amparo ayúdame!". Después de unos temas más de Mercedes Sosa, un recuerdo se ha abierto paso a modo de estrella fugaz. Fuiste tú quien me dio a conocer la música de esta mujer, yo no sabía ni que existía. De esto hace tanto como una vida, la tuya. Y no sé qué ha sido antes, si tu respuesta a mi súplica aún no pronunciada, llevándome a escuchar su música con demasiada determinación para la inseguridad que me acompaña, o me has traído el recuerdo para hacerme saber que estás conmigo. En todo caso he pensado ¡joder, me escuchan!

Vale Dios, si ella me escucha, también lo haces tú. Y quiero que también lo haga mi familia. Si estáis todos escuchando, por favor contestad. Que alguien me diga que me sostiene, que está todo hecho. Que al parecer tengo que abrir unas nueces. ¿Podéis ponerle una venda en los ojos a todos los que me miran expectantes?

Prefiero pensar que estáis, pero es que yo aquí no veo a nadie. Me he quedado sola con mi patata caliente. Y mira que no me importa compartirla... No hay forma de escaparse de este proceso, los recursos han salido por patas.

Esto me pasa por reunificarme

viernes, 28 de diciembre de 2012

Chass!! Y aparezco ...

Me pierdo, me pierdo, me pierdo.

Me pierdo en reproches a la vida. La exijo continuidad, sin darme cuenta de que si no fuera por su naturalidad cambiante, nada nuevo me llegaría.

Me pongo kilos de sombra encima ¿cómo pretendo ver algo asi? La encaro a base de pataletas sin pararme a observar si lo que reclamo ya lo tengo, o si es óptimo para mi. Me visto con el traje de la duda constante y miedosa, que aniquila toda mi voluntad. Es curioso cómo mi pésima audición, se mejora cuando se trata de escuchar las voces del miedo.

No me reconozco. O mejor sí, me reconozco demasiado bien. Por eso sé que me he perdido de nuevo. ¡Y es tan gratificante darme cuenta de ello! Eso me permite añorarme.

Pues sí, me añoro. Echo de menos mis conversaciones desde las múltiples ópticas y posibilidades. El saborcito rico que me produce estar en contacto con mi esencia. La sensación de bienestar que me regala el balanceo del fluir. Las largas llamadas limpias de cargas y juicios. Me duele la confianza que me niego. Sobre todo me siento tan ausente en mí misma, que cuando tomo conciencia de ello, no puedo hacer otra cosa que correr a buscarme.

Lo maravilloso es que siempre estoy. Siempre que me busco me encuentro. Supongo que porque no dejo de esperarme...

Aún estoy bajo los efectos del reencuentro. Descansando la paliza emocional. He podido por fin recostarme en mis hombros, al tiempo que me decía "es tiempo de paz, Yolanda. Es tiempo de paz."


                                               

jueves, 27 de diciembre de 2012

Decir un No a la guerra queda muy bien. Al fin y al cabo esa gente está tan lejos de nosotros que nos importa realmente poco lo que les pueda ocurrir. Decir un No a las armas te hace parecer comprometido con la paz. Nos escandaliza que un joven pueda cometer una masacre. Como si "este tipo de gente, que hace este tipo de cosas, no tuviera nada en común conmigo".

¿Seguro?

Yo también tengo armas de destrucción masiva en forma de palabras. Que una vez disparadas, dañan, hieren, dejan cicatrices. Lo peor es que pretendo sanar los impactos con pompas de jabón a modo de "lo siento"... Solo que esto no es un chiste de Gila.

Es tanta la naturalidad que le pongo al perdigoneo, sale con tanta facilidad, que hasta me llego a creer que domino el arte de la ironía.

Sólo es enfado contenido. Palabras reprimidas que maceran al calor de la rabia, de la impotencia; y explosionan en dianas fáciles. Dejando tu agresividad al descubierto. Y cuando regresa, porque siempre regresa a ti, la verdad te da de bofetadas.

Esta goma de borrar no sirve para tus cicatrices, querida diana fácil. A ti y a todas las dianas sobre las que he impactado mis insatisfacciones, os pido perdón.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Locura intestinal ...

Mis interiores se agitan. No les molesta el exceso de estos meses. Creo que les revuelve la necesidad de aprobación que busco en tripas ajenas. Y con toda la razón. ¡Qué sabrán otros interiores de lo que sale de los mios!

Al fin y al cabo ellos hacen todo el trabajo sucio. No es justo que después de crear, integrar y desintegrar todo lo que a mis neuronas se les ocurre, luego vaya a pedirle opinión a intestinos ajenos. Que vete a saber tú, el atasco de información que tienen aún por procesar.

Pero a todo intestino que se precie, le encanta organizar digestiones ajenas. ¿Acaso me equivoco? ¿No te has sorprendido alguna vez, o varias, recetándole a los interiores ajenos todo un método de digestión para sus lentos procesos?

¿Cómo vas a saber tú la longitud de mis tripas? Los recodos, las vueltas... ¿Cómo voy a saber yo las pausas que necesitan las tuyas para procesar?

¿Por qué me empeño en tomar decisiones desde otros interiores? Es una locura intestinal.

Están cabreados. Sobre todo el que se encarga de soltar. Con la paciencia que tiene reteniendo todo lo que me es imposible liberar, debe molestarle mucho que pida consejo a extraños, para que al final sea él el que tenga que hacer el trabajo sucio.

Lo siento. Lo he vuelto a hacer. En vez de escuchar para adentro, que no necesito demasiada audición, me dedico a escuchar para afuera, que requiere de todo un ejercicio extremo para mis dañados oídos.

No me queda otra. Os acompaño en el cabreo. Soportando con gratitud los efectos secundarios.


                                               
                                                                           

                                                           
                                                                 

lunes, 24 de diciembre de 2012

Tengo una familia extensa, grande. Como grandes son sus reclamos y su necesidad de que la tribu siga unida.

Como grandes son sus casas para acogerme. Como grande es la atención que me prestan.

Tengo una gran familia. Como grandes son sus corazones. A veces se rompen, a veces se aceleran, pero siempre laten desde el amor.

Tengo una gran fortuna. Soy muy querida. También excesivamente protegida.

No temáis. No os estoy abandonando. Sólo me estoy mejorando.

Tengo lo mejor de lo mejor. En la familia de origen, y en la que yo voy creando.

Os amo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

sábado, 22 de diciembre de 2012

Desierto ...

Me duele el espacio.
Me duele Armand Amar.
Me duele el poema de los átomos.

No hay nada más que decir...
Y mi mente no calla.

Me duele la seguridad que me has ofrecido hoy.
Me anuncias grandes cambios, en verdad grandes, pero a mi me han empequeñecido.

Me duele un corazón que cambia de color.
Me duele tu rastro.

Me duele el tacto del terciopelo.
Me duele una luz roja parpadeando, que a veces es verde.

Me duele mi lamento, profundamente. Porque un lamento ha de doler y rasgar para que te despierte. Y aniquile tu lógica. Y desbroce a brazadas el bosque de tus demonios. Y te pese, y te aflija hasta ahogarte. Porque ahí, sólo pensarás en respirar.

Inhalar... Exhalar.

  
                                            

jueves, 20 de diciembre de 2012

Feliz Existencia ...

Te deseo que vivas,
y que ames lo que vives.

Te deseo que renazcas cuantas veces necesites,
no importa el tiempo que inviertas,
mientras inviertes vives.

Te deseo que el espejo te devuelva paz,
mírate hasta que te reconozcas.

No renuncies,
búscate.




martes, 18 de diciembre de 2012

Cigarra en activo ...

Te cuentas por años, que a los vampiros les gusta la sangre y resulta que lo único que quieren chupar es vida.  Y sí, es cierto, conforme la vida les inunda, se les van afilando los colmillos. Pero sólo es el resultado de una sonrisa.

Y un día te da por bailar en medio de la pista, en vez de quedarte al lado de la columna; y sentirte igual que la rubia que siempre se lleva el premio gordo... ¡Anda, pero si es que ahora soy rubia! Y vale sí, la rubia se lleva el premio gordo ¡pero yo también!

Contaba la leyenda de mi vida, que siempre es mejor ser hormiga que cigarra. Pero es que yo me siento cigarra. No sabría qué hacer con tantas reservas sin tener luz para disfrutarlas.

No puedo escribir un texto ordenado, porque no hay orden en el sentir. Y yo ahora me estoy perdiendo en lo vivido y profundamente sentido. En cómo una lámpara de ikea puede iluminar momentos inolvidables, y en lo sabroso que puede resultar un bocata de mortadela. Degustar un croissant mientras te miras en el espejo de la peluquería y te dices a pesar de todas las dudas que sí, que mi tono es un 10 ¡coño!

En un barrio con gràcia, la gente tiene una gracia especial para desearte la navidad, o para intentar retenerte lo que dura un chupito. Y yo, que me siento cigarra en activo, me saboreo los encuentros y los chupitos que se empeñan en que tome, aunque cambie de barrio.

De camino a todo, siempre hay un ángel que me abre la puerta. Imposible no comenzar el día, o la tarde, o la noche, desde su centro. A veces me pone música y comida sana; otras, enciende las luces para que pueda contemplar tanta belleza andante.

No hay localización que se me resista, con un buen gps en modo gpz. Lo mismo me encuentra una plaza, que un cáliz olvidado, o una irlandesa donde practicar el inglés y comprar eso que siempre está agotado.

Necesito varios inviernos para recuperar tantos instantes y momentos vividos. Mira, te voy a hacer un pequeño guiño, porque si estabas allí y bajamos juntos, seguro que era para ti.

Y luego estás tú, que das valor a cada alegría. Y que sigues aquí, para repetir y repetir. Seguro que nos dirán que las cigarras viven en mundos de yupi, pero mientras que vivamos en el mismo...












martes, 4 de diciembre de 2012

Gris: blanco y negro con miedo ...

Los goznes de las puertas chirrían a cada intento. Es lenta la apertura, aunque firme. Demasiado esfuerzo por tapiar y guarecer lo que existe para crear.

Lo de afuera empuja para abrir, al tiempo que lo de adentro pugna por salir.

Yo sola empujando, con cada chirrido una victoria. Yo misma saliendo, con cada paso, oxígeno.

La que sale dulcifica a quien tapió. A golpes de comprensión y amor caen los sellos protectores. Lo interior del ánimo las envuelve reunificando muerte y vida. Separando el negro y el blanco del gris. Para que el negro sea negro y el blanco, blanco.

Si tú empujas y yo abro, los goznes no cederán. Permite que la vida de lo negado lubrique goznes, derrita puertas, suavice voces, acaricie juicios.

Yo sola, dándome muerte, para recuperar la vida.

                                                       
                                                           



domingo, 2 de diciembre de 2012

La ciudad te nace,
pero no te hace.

Las murallas no impiden,
que muestres tu sol.

El mar solo es charco,
para un corazón
fortificado.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Tomas falsas ...

Lo que no sale en la peli es cómo viajó con nosotras la bolsa de la basura olvidada en el asiento de atrás. Fue una buena excusa ir a tirarla a la provincia de Zaragoza, recién estrenado tu cumple.

Las mandarinas ya no son lo mismo, si no las tomo a las seis de la mañana, mientras damos vueltas a la estatua de Colón, esperando al 112 para que atienda a un hombre tirado en la calle. Eras incapaz de dejarle allí empapado y boca abajo.

Tampoco sale el decorado vintage de la habitación. Que ya en su día, cuando la decoraron, también era vintage.

Lo del Ka en una calle más estrecha que él, no nos lo van a creer, así que para qué sacarlo.

El espontáneo del mercado de la Boquería quizá nos cambie la vida con el boleto que ni hemos mirado aún. Con tanto por contar, copiar y pegar, se nos ha olvidado hasta que necesitamos suerte ¿es que acaso no la tenemos? Será por eso.

No te he confesado que la infusión en el país de las maravillas no la elegí yo ¿o sí te lo conté? Es una pena no haber sacado el baño en la peli, yo casi me quedo a vivir allí.

Por motivos técnicos de visualización no se han podido sacar las escenas de nuestro paseo por la Rambla bajo un paragüas a rayas, diluviando a nuestro alrededor, porque a nosotras no nos afectaba. Es uno de mis momentos favoritos.

Me paré en un escaparate a mirar unos libros, sin saber que la dueña, con su conversación y su pausa, nos iba a llevar a dos locales más arriba. Parar a conversar nos hizo sentir el frío de la humedad, y entrar en lo que tú llamas oasis de vino y reposo.

No sacamos al socio antipático, por eso, por antipático y soso. Pero nos sirvió un buen vino, la verdad. Que repetimos y repetimos. Es que las tomas no salían bien.

Y aquí ya casi que dejamos de grabar. Nos dedicamos al jamón, al paté, al italiano de mujer triste y al pan con mantequilla. ¡Dios, Dios, qué pan con mantequilla!

¡Qué buenas tomas, aunque no salgan! La salida del italiano del wc ¡que repitió para nosotras! Las fotos que nos robamos a nosotras mismas. El socio simpático. Yo detrás de la barra... Aquí hay material para un par de pelis más.

¿Y el momento pago el taxi? ¡Tía si yo creo que era un extraterrestre camuflado de taxista!

Aún quedaba el exorcismo, mis cinco minutos de vida y cómo los gestioné; el convoy camionero en el que nos metimos al abandonar la autovía, los árboles de navidad de las carreteras de Zaragoza (¡ay que eso era al principio de la peli...!).

Y la inercia, la irresistible inercia de tirar para Barcelona, hasta cuando vamos al cine a ver al vampiro en el carrefour.

¡Anda! Pero si ahí empezó todo ¿no?

viernes, 30 de noviembre de 2012

Basado en hechos reales ...

Dos amigas de película en momento carrefour. Una cumple años al día siguiente, la otra no ha encontrado el regalo especial que merece. En una locura sin precedentes, decide regalarle un viaje a Barcelona a las siete de la tarde. Pedazo de chantaje emocional, imposible rechazar el regalo, ella adora Barna.

Maletas listas en diez minutos, Ford Ka emocionado y lo suficiente para no pasar hambre en siete horas. Salen a las nueve, en una noche de casi luna llena y sin tener ni pajotera idea de cómo ir. Pero con la seguridad de que la vida les pide que lo hagan.

En algún lugar de la provincia de Zaragoza, son las doce en punto. Felicidades, le desea la amiga, hoy empieza todo.

No sé en qué kilómetro pasaron bajo un meridiano de color verde, a una hora en que los sueños se sueñan. Solo que para ellas esa noche los sueños decidieron despertar.

Barcelona. Ancha. Con las luces encendidas y taxis insomnes. La peli de aventuras cambió decorados. Un hotel fantasma al que ninguna calle lleva, y una calle queriendo atraparlas. Ni la lluvia, ni las miradas perdidas de los operarios limpiadores, consiguen que se desvanezca ni un ápice la emoción por el guión sin escribir.

Como un guiño divertido, ante semejante noche de lluvia, se hospedan en el Río Nilo. Pero no hay ningún egipcio guapo en la recepción. Sólo alguien sorprendido e incómodo. Debió ser impactante, para su aburrida noche, ver entrar a la hora del té de las estrellas, semejante torrente de vida. Con el detalle de la cama matrimonial tendrán risas por años.

Ya es el día siguiente. Los colores del mercado de la Boquería decoran su desayuno. Caminan del brazo, poderosas, irresistibles.

Saborean cafés, calles, risas, croquetas, confidencias, deseos, paseos bajo la lluvia, saludos de desconocidos con gafas, luces de navidad, encuentros...

Buscan a un Santo y encuentran un cáliz que las calienta los huesos, el alma y los deseos. Imposible no repetir, otro cáliz, un tercero, un cuarto...

Apenas hay seis personas más, pero ellas lo llenan todo. El italiano de mujer triste, aún debe de estar planteándose el divorcio.

No se sabe en qué momento pasan del helado de chocolate a servir cerveza detrás de la barra. El socio simpático cierra el local para ellas. Hasta el taxista que las lleva al Nilo, es idóneo para esta peli. Extraño como él solo, haciéndose entender con la amiga que no cumple años, mientras que la que los cumple está ocupada en dejar que lo añejo no siga más con ella.

Doce de la mañana del día siguiente al cumpleaños. Cierran la puerta de la habitación. Se cierra el telón. No sin antes asegurarse de haber dejado olvidado un cáliz por compartir. Tendrán que volver.

Fin.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Desde lo alto ...

Son demasiado altos. No tienen término medio. O te elevan a equilibrios imposibles, o te pegan al asfalto. Te rompen, te machacan. Le roban el protagonismo a cualquier día especial. De hecho, el recuerdo que te queda es si fueron demasiado insufribles o no.

A pesar del alivio que te proporciona quitártelos, veneras el momento de ponértelos. Son el broche final, el toque mágico que da vida al resto.

De nada sirve que tu pies protesten aún sin pisar el suelo. Toca llevarlos y punto. Aún a riesgo de parecer un pato pisando nieve, nada te hace sentir más elegante.

Esperas todas las miradas ahí, ya te encargas tú de que reciban reojos de admiración, o no. En todo caso que miren. Que abran la boca, que pronostiquen torceduras varias.

Tú te sientes poderosa, altiva y tremendamente sexy.

¡Qué carajo! Duelen que te pasas ¡pero qué bien sientan unos tacones!

domingo, 25 de noviembre de 2012

Momentos ...

No me sale escribir. Estoy saboreando momentos. Y si los escribo, los rompo.

Prueba a pasarte despacio, muy muy despacio la yema de los dedos por tu rostro, mientras escuchas esa música que te toca la médula. Hazlo con toda la delicadeza, como si acariciaras la mejilla de un recién nacido. Sigue el contorno de tus labios, tu nariz. Siente tus ojos, la fuerza de tus párpados que pugnan por abrirse. Ofrécele a tu mentón la suavidad de tus uñas.

Hazlo lento, demórate. Y si en la emoción de sentirte, te acompaña una lágrima, deja que llegue libre hasta tu pecho.

Así aderezo el sabor de mis momentos. Esos que mi retina fotografía y archiva en un álbum, que nunca muestro.

No me sale escribir... Estoy sintiendo.

                     
                                     

sábado, 24 de noviembre de 2012

Señales de humo ...

Me saludaste como quien se dice hola cada mañana. Apenas fui consciente de que te contestaba, cuando me quise dar cuenta solo quedaba el escalofrío que me provocó tu corriente. Tuve que preguntar quién eras, aunque no me enteré de mucho. Me debatía entre serle fiel a mi fisio o ponerle los cuernos contigo.

Te olvidé. Al fin y al cabo solo eras un osteópata tomando una crema para tu consulta. Solo que lo vaciaste todo.

Hace dos días que pienso en señales de humo. ¿Para qué fumas en pipa si no? Al menos por unos instantes, tus ojos me hablaron a mi. Me quedé allí en medio, sin poder hacer otra cosa. Tres veces te aparté la mirada, las mismas que la volví y te encontré.

Tu barba de cuatro días me pica nada más despertarme. Me gusta pensar que buscas mis ojos al abrir los tuyos. ¿Te atreviste a preguntar quién era yo?

No sé nada de ti, pero sé lo suficiente: me miraste. Y desde entonces ando con la mirada vidriosa, buscando señales, aunque sean de humo.

Me he quedado prendada en tu estela, en el olor a masaje de tus manos y en el incienso de tu pipa.

Estás ahí, en el pestañeo que une tu mundo con el mío.

                               
                                                         


martes, 20 de noviembre de 2012

Desasosiego indefinido.

Sin ubicación ...


Hay días en que solo quiero cerrar los ojos,
para estar conmigo.

Velo protector,
que me separa de lo tóxico.

domingo, 18 de noviembre de 2012

A tu vera ...

Mañana todos a tu vera hermana. Como tú has estado siempre a la de todos.

No me va a gustar verte malita, pero me gusta estar contigo. Tu presencia siempre me hace sentirme en casa. Me aportas paz. Sabes despojarme de la mochila de la preocupación como nadie. Me alivias.

Es reconfortante escuchar lo que siempre me dices cuando me llamas para decirme que has venído de fin de semana: "estoy aquí". Entonces sé que todo está en orden. No sólo me alimentas, también sacias mi espíritu.

Quizá se espera de mi que deje todo por estar a tu lado. Estaré amada hermana, pero no haré mía la cama de hospital. Si tu mirada me busca, allí estaré en cuerpo y alma para ti.

Eres tan afortunada que tendríamos que poner turnos para darnos el gusto de cuidarte. Sólo he visto esa clase de adoración de un marido hacia su esposa en nuestro padre. Y me emociona ver cómo a tu marido, no se le ha borrado el amor cuando te mira.

Tus hijas y tu hijo son tu mejor versión. Da gusto contemplar el hogar que has creado. No se me ocurriría robarles ni un pedacito de espacio para estar a tu lado.

Yo sé el amor que me profesas, desde siempre. No creo que pueda devolverte tanto como me has dado, al menos en esta vida no. Me siento la más afortunada de las hermanas.

Cariño, ahora déjanos que te prodiguemos cuidados y afectos. Te toca recibir, es hora de equilibrar.

Mañana todos contigo. Tengo la seguridad de que mamá tomará tu mano en el quirófano. A papá le costará un poco más, pero con su presencia te lo dirá todo. Sujetará los hombros de mamá, te protegerá. Y ese hermano nuestro te regalará su mejor sonrísa, que es preciosa, ya lo sabes. Te alentará. Vendrá para recordarte que cada uno tenemos nuestro propio camino.

Fuera estaremos todos los demás, con el alma encogida, pero plena de luz para ti.

Todo va a salir bien.



sábado, 17 de noviembre de 2012

¿Quién se come las señales ... ?

... Porque si estuviérais ahí todo sería más fácil.

Si nos dejárais pedacitos de pan en forma de señales no nos perderíamos tanto. En todas las búsquedas siempre hay un mapa y algún pirata con el pedazo faltante. En la desesperación de la pérdida, aparece un mago o un elfo; o quizá una bruja, pero todos te muestran un rumbo. El acertijo sería más fácil de descifrar si nos lo diérais escrito, en vez de tener que ir descubriendo caras en las que confiar. 

Algunas confunden mucho. Crees entrever un mensaje escondido para ti en sus ojos, anhelas esa palabra reveladora que te confirme que tu santo grial está cerca, tanto que pudieras tocarlo en su rostro. Pero solo te atrapan en su sombra. Y cansada de la búsqueda, te adormeces en la oscuridad, agradeciendo el descanso de lo irreal. Tanto que casi lo disfrutas como el remedio maravilloso a tu locura.

Y de nuevo descubres que alguien se comió los pedacitos de pan. Que erraste, otra vez. Otro rostro por buscar. Hallarlo confiando en la inercia de la mirada. Sin magos, ni elfos. Sin hadas madrinas ni brujas. Tienes que atreverte, lanzarte sin saber si es luz o sombra. 

Anhelarlo como mi santo grial, sin saber nunca si la chispa que ilumina su rostro estaba en él, o la he llevado yo.

Porque si existiera un mundo mágico al otro lado, de alguna manera nos llegaría su magia. Y si algún conjuro oscuro ha cerrado la puerta de acceso, exijo que manden a un salvador para que rompa el hechizo.

Quiero rastros de pan que me marquen la senda; duendes que me susurren tu nombre, hadas madrinas que me embellezcan a golpe de varita mágica, elfos rubios que me protejan y te quiero a ti, mi santo grial. Sin sombra que me confunda, sin mapa incompleto. 

Que en tu transparencia me vea en ti. Y ahí me quede.

                                                           

                                                               
                                                           

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Sin puntos aparte ...

Recién llegada. Vegetando en mi sofá amarillo tirando ya a marrón. He puesto el telediario de las 20:00. Por darme una dosis de realidad; llevo semanas sin saber lo que pasa en el mundo. Claro que con saber lo que pasa en el mío creo que es suficiente. Confieso que me da igual, lo veo todo ajeno a mi. ¿Irresponsable? Pues si me mides por los parámetros habituales, probablemente lo seré. Me sigue dando igual. Ahora mismo lo único que me motiva es tomar ibuprofeno para intentar parar este dolor de cabeza que lleva todo el día conmigo. Claro que para eso tengo que levantarme del sofá amarillo tirando ya a marrón. Y comer algo. Es que no sé a qué hora cenar, estoy despistada. Como últimamente lo hacía en compañía y según llegaran los vientos... Acabo de rechazar una tortilla de patata que podría haber solucionado todo este dilema. Pero es que estoy fangosa. Ya sabes, ese estado en el que te pones pijama, no te duchas, buscas en tu mp4 las canciones más tristes, te las pones, y te las vuelves a poner; hasta que te pongan mucho más triste de lo que estás y te hagan llorar. Y llores sin consuelo, porque no hay nadie que te lo de. Y entonces te sientes mucho peor todavía, y te revuelcas aún más en el fango, dándote lástima por lo mucho que tú mereces y lo poco que tienes. Y te pones mimosa, y como queriendo decir algo importante les mandas wassap a la gente para que te atiendan. Sin olvidar meter una carita amarilla de esas tan tristes que seguro provocará un ¿te pasa algo? ¿Y esa carita triste? ¡Conseguido! Ahora ya puedes soltar toda tu pena murcia mientras sigues revolcándote en el fango. Pues nada, eso :-(. Si quieres me puedes escribir o algo.

martes, 13 de noviembre de 2012

Silencio silencioso ...

Se me hace grande. Mis escasos sesenta metros cuadrados de hogar, me parecen infinitos. He reinado y dominado en ese espacio por años; pero ahora se me hace grande.

¿Quién dice que la paz es silenciosa? A veces el silencio puede ser terriblemente ruidoso. Siempre he pensado que la tristeza te lleva a ti; que se necesita silencio para tocar tus propios posos, esos que se van quedando ahí, porque el acceso nos resulta complicado.

Yo he tenído silencio, de calidad. Me ha traído sosiego y calma. He tenído tiempo para encontrarme en cada rincón de mi casa, para reconocerme en cada espejo. He limpiado las telarañas de cada esquina. La soledad no me es ajena; aun así me he celebrado con la mejor copa, he bailado en mi salón hasta agotarme y me he regalado viandas memorables.

¿Qué ha ocurrido, entonces? Pues que la han llenado. La han volteado. La siento con vida, usada. Y ahora no puedo ni imaginármela vacía. ¿El ruído puede traer paz? Pues si, lo trae.

Irremediablemente se irán, y yo, que ya estoy volteada, me perderé en mi propio orden y silencio. Porque resulta que en ese volteo me he encontrado y reconocido. Resulta que me gusta desayunar en compañía y que se coman mi tostada. Tantos detalles...

Ya no tengo series favoritas que ver al final del día. Mi rutina ya no es imprescindible.

Tanto adiestrar las emociones, pensaba que así era suficiente... Joer, me siento sin usar. Y ahora que me estoy usando, apenas me reconozco (¡felizmente!).

Ni esterilla necesito ya para meditar. Me paso el día haciéndolo mientras observo a estos duendes descolocadores de vidas atrofiadas.

Ni toda la lógica, ni el razonamiento consiguen devolverme la triste cordura aprobada por el pensamiento único. Os quiero en mi vida, en mi casa. Amo vuestro ruído.

Probablemente, antes de que yo te contagie mi "ordenada vida", me contagies tú, tu "desastrosa vida", pero ¡qué carajo! Llevo semanas sin dolor de cabeza ¡eso debe de significar algo!  

Y ahora ¿cómo lo hago? ¿Cómo gestiono el silencio silencioso de cada rincón? Que yo lo que quiero es que me volteen y me sigan volteando. Paso de mirarme apegos, chantajes emocionales, dependencias y estupideces varias en nombre del crecimiento interior y la madre que lo parió.

Me gusta estar en compañía, quiero compartir mi vida, mi jabón, mi toalla y mi nevera. Punto.

He tardado en darme cuenta, vale. Pensaba que la independencia es un valor (que lo es), que eso compensaba todo lo demás (gran error). Quiero ser independiente acompañada, a todas horas. Excepto en el baño.

¡Quiero que llegues ya hombre!

O que os quedéis ...


                                                       

                                                                               

lunes, 12 de noviembre de 2012

Efluvios cerveceros ... O no.

Pues sí, fue algo loco e impulsivo. Supongo que te descoloqué. Te descoloqué, vaya. No andaba yo muy en orden en ese momento, pero no por ello lo veo como un error. Más bien un ensayo, solo que tú no quisiste ensayar.

A día de hoy aún no sé si al final me hubiera achicado con mi pedido. Pero a juzgar por lo que me remueve tu aparición después de tanto tiempo, no creo que mi intuición estuviera de vacaciones por aquel entonces.

Probablemente tú estés a años luz de estos pensamientos (fijo que lo estás). Pero no creo que te dejara impasible. Eres de los que se miran sus cosas, seguro que esto te dio para unas cuantas reflexiones.

Qué le voy a hacer, me gustan mis locos impulsos. Me encanta permitírmelos. Hoy, que me siento mucho menos condicionada, te volvería a descolocar. Solo que lo haría más divertido y con menos público. Le quitaría las sábanas a tus muebles sin usar y a los míos, mientras desempolvamos nuestros instintos.

Que la vida es sencilla, querido monje zen, y perdemos muchos y buenos momentos de celebración mientras nos perdemos en reflexiones imposibles.

Hay que vivirse. Y si te apetece, nos vivimos un rato en tanto que nos descolocamos y le sacamos el brillo a nuestros muebles.

Pues eso...
                                                         

                                                       

domingo, 11 de noviembre de 2012

Tacto ...

Se necesita un poco de tormento para escribir hondo. Y yo ahora estoy tranquila.

Nono el gato, se pasea por mi teclado, mientras que pluto, el perro, se sienta a mi lado disfrutando de la calidez que nos proporciona un sol de noviembre. Algo debo de estar haciendo bien. Me sorprendo acariciando seres que antes me hacían temblar. Todo cambia, doy fe.

Me gusta el contacto. Es tan bello acariciar... ¿Cómo podemos permitirnos prescindir de ello? Necesitamos tocar y ser tocados. Nada habla tanto como un abrazo. Si tomas la mano del que llora frente a ti le ofreces toda tu presencia.

Me apena la comunicación aséptica. Que nada me toque, que nada me contamine. Hoy los pequeños  duendes me han curado una herida leve con agua de un charco ¿se puede pedir más? Ellos sacan mis más tiernas caricias, me enseñan cada rato a tomar las suyas cuando llegan.

Me gusta consolar. Con el tacto, con el calor que desprende el amar, con el silencio de un abrazo... ¿Acaso una palabra puede transmitir tanto?

Si mi amiga llora en mi cocina, acerco mi taburete y le tomo la mano. Cuando mi hermana está enferma y me lo cuenta, me levanto y la abrazo. Gestos impensables en mi. Sin embargo nunca transmito tanto como cuando le dejo a mi cuerpo que hable.

El gesto más consolador que recuerdo de mi madre, es cómo acarició mi cara cuando llegué un día del colegio con faringitis. No me dio una aspirina, ni me puso el termómetro. Tomó mi cara y pasó sus manos consoladoras por ella. Nunca he sentido tanto consuelo. Se ha quedado ahí, grabado en mis circuitos.

¡Nos contenemos tanto...!  Los perdemos: al abrazo negado, al beso al aire, al apretón de manos flojo. Nunca vuelven, por mucho que los añoremos.

Me gusta transmitir calor, presencia. Que tú si estás frente a mi, sientas que soy una contigo.

Me gusta acariciar...


                                               

martes, 6 de noviembre de 2012

No lo eres ...

No tienes super-poderes-protectores. No eres mi pilar. ¡Cuánta carga te he derivado! Es el momento de que te devuelva a tu sitio.

Solo eres mi hermana mayor, una de ellas y de ellos. Tú no me sostienes, eso lo hago yo. Tu apoyo es imprescindible en mi vida, pero tú no me sostienes.

Mi vida no corre peligro si tú flaqueas. Habrá dolor, pero seguiré siendo mi propio pilar.

Adelante, suelta papeles asignados. Muestra tu debilidad, exige que los cuidados te sean devueltos al doscientos por cien. Tómate tu tiempo para vivir desde tu enfermedad. Decidas lo que decidas desde ahí, lo respetaré.

Son mis pies los que me caminan en equilibrio.


viernes, 2 de noviembre de 2012

¿De dónde lo saco ...?

Yo quería contar que unos duendes han dibujado en mi pared. Y que se han apropiado de mi sofá amarillo, de los canales de televisión y de mi tiempo.

Yo quería contar que me han invadido dulcemente,  poniéndole vida a cada rincón de mi casa. Han desordenado mi soledad, arrebatándome de un plumazo tantas horas de fingida individualidad.

Y llegas tú, mi sostén, mi pilar, mi refugio. Y dices lo que dices, y todo se rompe.

Otra vez el fantasma genético, esta vez te ha invadido a ti. La primera vez nos pilló desprevenidos. Y a traición se llevó a uno de los nuestros. Pensábamos que ya habíamos pagado el tributo ¿aún queréis más?

Me niego, no puedo, no quiero... ¡No! ¡Tú no!

Que le den al puto árbol genealógico, al puto gen maligno, que no quiero lealtades que te arrastren desde el inconsciente, que te quiero aquí, conmigo, como siempre.

Que no, que no puedo mentalizarme, ni integrarlo, ni ser fuerte. Que estoy cansada. ¿De dónde saco yo el aliento para que mis palabras te reconforten? Yo soy la hermana pequeña, tu protegida, a mi no me toca hacer esto, se supone que siempre ibas a estar ahí.

Tengo a mi lado a un duende riendo como solo un niño sabe hacerlo, y me hace sonreír mientras tecleo. Pero no puedo evitar pensar que a él también le van a engañar, al final todos se irán. Y por primera vez me enfada mi séptimo puesto si esto significa ir despidiendo.

No quiero más realidad sangrante, quiero mi mundo de yupi. Tengo sobredosis de realidad.Vivida en primera persona, en segunda, en tercera y en cuarta.

No quiero verte en una cama de hospital, te necesito en tu cocina, haciéndome filetes rusos. Prefiero que me pidas que te depile las cejas, aunque me de pereza. O que me des el consejo de turno cuando te digo que me ahogo en el trabajo, aunque hables desde el miedo.

Te puse de número vip favorito y gratis en mi móvil, y eso solo se hace con la gente indispensable. Con la que te aguanta la pierna encima cuando duerme contigo; y la que más tarde conspira para que te regalen tu primera BH. O la que te cose a mano el colchón para tu primer coche de capota.

Eres mi alivio. ¿Y ahora me dices que tengo que aliviarte yo? ¿Yo? No, no no. Eso va contra natura.

Tú no puedes resquebrajarte, porque si lo haces mi mundo se desmorona. Me quedo sin pilares. Si lo haces, nos conviertes en huérfanos a todos. Ni siquiera he podído integrar la ausencia del primer sacrificado por amor a la genética. No me hagas ni siquiera acercarme a la posibilidad de tu pérdida, porque no lo soportaría.

Pérdida tras pérdida. Hacéis que me rompa. Me he recompuesto ya cuatro veces, si te cuento a ti, amiga del alma que te marchaste la primera. ¿Tenéis idea del vapuleo que esto le supone a mi alma? Abandono tras abandono...

No lo hagas hermana, ni se te ocurra abandonarme. Porque será en tu casa donde le presente a todos, cuando llegue. Tendrás que aconsejarme en los momentos de incertidumbre y subirme la moral como solo tú sabes hacerlo. Sosegándome.

No lo hagas, ni se te ocurra. No rompas el cordón, por favor no.

                                           

miércoles, 24 de octubre de 2012

Asunto pendiente ...

Hoy me atrapó el gris. Es una tarde de tonos tristes. Vino temprano la vieja herida oculta. Volví a taparla con la ilusión de un sol que despuntaba, pero me esperó a la siesta. Justo cuando el sopor me envuelve y pierdo casi la voluntad.

Se parece a un juego en el que salen cabezas y tienes que volver a meterlas a golpe de puño boxeador. Brota, y yo la tapo; y vuelve a brotar y apenas la rozo, y la vuelvo a esconder.

La golpeo fuerte porque me enfada, pero maldita herida resistente; me echa un pulso en cada visita y gana. Yo abandono siempre.

Tal vez porque me empeño en no mostrarla, confiando en que sane por sí misma. O tal vez porque ni siquiera alcanzo a interpretar su naturaleza.

Quizá deba abrirla y que supure; que sangre, que escupa la rabia, el enfado, el dolor, la traición, el abandono, el atrevimiento, el orgullo... Puta herida engreída, sabelotodo. No puedo amarte, no con todo esto encima. Me cabreas hasta el infinito y más allá. Se supone que debería subirte a los altares, pero a mi me sale chillarte, insultarte, abofetearte, sacudirte... ¿Por qué no fuiste a tiempo? ¿Tenías que creerte siempre tan lista?

¿Por qué coño tengo yo que sufrir por ti? Tanta puñetera lección de vida y al final eras tú quien no sabía nada. Me sube de mis interiores un fuego ahogado en la garganta, ¡Dios! ¡Cómo odio que me duelas!

Yo no sé si quiero entrar en este asunto pendiente que me traes. ¿No puede ser eso y nada más? Un triste, doloroso y rabioso asunto pendiente.

                                                           

Pues que así sea ...

Si ha de venir el tiempo de la verdad desnuda, que así sea.

La verdad sin rostros, sin ropajes. Si ha de venir, que llegue. En el reflejo del espejo, en el sofá amarillo, entre las sábanas térmicas.

Si ha de hablarme, que hable. Con las llamadas diarias, con los telegramas verdes, con las camas de hospital, con su manto.

Si ha de acariciarme, que me roce. Con ojos de duende, con el color oscuro, con juegos de frontón, con la promesa.

Si ha de vivir en mí, que viva.

martes, 23 de octubre de 2012

Autocrítica, hoy toca ...

Sí, sí. Mucho abismo, mucho me quiero tirar; mucho hay que meterle acción al cambio... Ya. Pero a la hora de la verdad de nuevo el acojone.

Y para justificarme le meto un poquito de drama al tema, que eso siempre da pena y te exculpa.

Vaya papelón que estoy interpretando. Ni Shakespeare los ponía tanta intensidad.

Vamos mojigata de las narices, espabila ¿es que crees que el tiempo se detiene para ti? Porque para no gustarte los procesos y amar lo inmediato te estás tomando cada paso como una cruzada. Eso en el mejor de los casos en que te atreves a dar el paso (mira tú, poeta y todo).

Qué bien te viene este blog ¿eh? Lo dejas aquí todo, en cuarentena, y así no tienes que gestionártelo. Vas de interesante, de tía que se mira las cosas, que le sabe dar otra visión a la vida...oh!

Hablas con Dios, con el universo, con los del otro lado... ¡Sencillamente fascinante! ¡Qué percepción!

Cómo te gusta enredarte tía. Cómo te gusta hacerte un puto discurso para las naciones unidas y después jugar a que te lo borras. ¡Anda ya!

Disfrutas sobremanera haciendo interpretaciones de las vidas ajenas, eso te pone mucho, sí. Es posible que de tanto hacerlo, alguna vez aciertes, pero no tienes más mérito que las gitanas leyendo manos ¡a ver si te enteras de una vez! Sólo ves lo que los otros quieren que veas, nada más.

Vamos, acéptalo, te jode que a los tíos les encante hablar contigo en vez de taparte la boca. Un par de frases están bien nena, pero el tema es el tema. Deja ya de hacerte la gatita que siempre acompaña, que absorbe las malas energías, que juega con un ovillo de lana... ¡Venga ya! ¡Que tú te sientes pantera!

Mira, si piensas seguir así, deja al menos de dar la coña con el cambio. Dedícate a hablar de cosas del espíritu, que eso lo bordas. Pero si la pantera quiere salir a escena, tendrás que permitirlo, de una santa vez.

Aburres. Me aburres hasta a mí, que soy tú.

Ya no hay asideros pasados ni ancestrales a los que agarrarse para la justificación. Este cuento ya no te vale, lo has desgastado más que el de la lechera.

Ahora mismo eres mediocre, tía. Si prefieres dar esa versión luego no te amargues porque todo lo que llegue a tu vida sea mediocre. No se puede vivir la excelencia desde la mediocridad. Y tú te empeñas.

Te pones las pilas sí o sí.

¡Ya!


                                                           

lunes, 22 de octubre de 2012

Mientras llegas ...

Probablemente ni imagines mi urgencia. Estarás enredado en las tuyas. De haber sabido esto, seguramente hubiéramos pactado no demorarnos tanto.

Hoy no me apetece dar tantos rodeos. Me repanpinfla lo que esté por vivir mientras llegas. Igual viniste y no te vi. ¡Mierda! ¿No contemplamos esa posibilidad? Y si es así ¿por qué no insististe?

Entiendo que en frio no fue difícil determinar el punto de encuentro. Supongo que nos pareció importante adentrarnos en nuestros propios laberintos por separado. Y sí, un rato es hasta emocionante, pero ya no. Tardas demasiado.

Si terminaste tu laberinto, no me esperes en la puerta. Adéntrate en el mío. Pero hazlo por la puerta de salida, sería insoportable que te perdieras mientras me buscas.

Mira sea lo que sea lo que nos queda por aprender, lo hacemos juntos. Ya no puedo estar sin ti. No seas literal, sáltate lo que acordamos antes de existir.

Me he mirado y remirado mis sombras; y probablemente no acabe nunca, asi que no me pienso gastar la existencia sólo en aprender. Seguro que esto me cuesta otra vida, pero si me acompañas, por mi como si me tengo que reencarnar hasta el fin de los días.

Dame el tiempo que no te haga falta (lo dice la canción que escucho), a mi dámelo todo. Lo invertiremos en caricias en tu espalda (sigue la canción)... Y en la mía.

Probablemente ni imagines mi urgencia... Ponte a imaginarla, por favor.


                                                               
                                                 

¿Sentiste alguna vez ...?

¿Sentiste alguna vez, llegar al precipicio y estar dispuesto a caer? ¿Sentiste que es peor retroceder?

Yo siento que si no me abandono a la caída, muero.

Quizá llegue al borde y no me detenga, dando el siguiente paso ya en el vacío. Puede que me tome un tiempo elegir el tipo de salto. Pero de allí no me muevo.

Si esta es la manera de morir, ya estoy deseando llegar al final para resucitar. Espero que la tierra firme desaparezca bajo mis pies, para que no me paralice su seguridad.

¿Sentiste alguna vez que necesitas tu locura? Me ahoga la cordura ajena. Y aún así le tomo gusto y vivo bajo su dictadura.

En dos meses estoy al borde del precipicio. Voy a caer, lo sé. O puede que me tire cual Juana de Arco.

¿Sentiste alguna vez que no puedes hacer otra cosa? ¿Lo sentiste?

Yo sí.

domingo, 21 de octubre de 2012

Ya no me turbas ...

Ya no me asustas, querida imaginación, aunque vayas ligera de ropa, erótica perdida. Tus fantasías se abren paso por caminos prohibidos, pero ya no me turbas.

Conozco tu juego, temes morir si te dejo de lado y me paso al lado sensorial. Intentas confundirme con tu húmedo chantaje, desviándome de la inercia de mi cuerpo.

Supongo que te divierte perturbarme, pero querida, le has puesto tanto talento que ahora soy yo la que quiere que sigas. Y me deleito en tus fantasias.

Creo que ahora la que se asusta eres tú. Estás sola nena. Me he cepillado al juicio y toda su gente. Ya no hay verborrea mental. Solo posibilidades, tantas como te atrevas a imaginar.

Pero que esto no te detenga, adoro que me sorprendas. Por favor, no pares... Sigue.


                                                                 

sábado, 20 de octubre de 2012

Si no le metes acción ...

¡Pero qué gusto crear polémica! Poder sorprender a los cercanos, salirme de mi casilla y provocar que saquen sus cabezas de las suyas.

Eso es un buen indicador. Eso quiere decir que los cambios son notables (no de nota, sino que se notan).

Lo comentaba ayer con una amiga. Si al cambio mental no le metes acción, no hay cambio real. Te puedes pasar años haciendo cambios mentales, es posible que hasta puedas dar conferencias, como me apuntaba ella, pero jamás habrá un cambio real si no le metes acción.

Entiendo que se sorprendan (mis cercanos), hasta ahora me militaba a pequeñas conferencias alrededor de la mesa, y ahí se quedaba todo.

Ahora solo enuncio frases tipo telegrama, lo justo, pero actúo. Quizá no tanto como necesito, pero sí tanto como puedo.

Lo que sí es cierto es que no puedes bajar la guardia, a nada que te descuides te atrapa el manto inmovilizador anulando tu voluntad.

Yo hasta ayer, no sabía ni que existía. Pero le pillé, le sentí acechándome con su sombra. Y salí corriendo. Sacudiéndome sus tentáculos (este manto los tiene).

Es realmente gratificante borrarme y volverme a escribir en costumbres tontas e insignificantes, pero que me tienen pillada. Es cierto que para ver todo esto y mucho más, me he tenído que hacer unos cuantos kilómetros; el manto es tan poderoso que ha habido que poner mucha distancia para anular el efecto ceguera.

Así que sí, causo sorpresa ¡qué bueno!

No os voy a defraudar, seguiré metiendo acción en mi vida para que vuestra sorpresa no se extinga.

                                                  

En el subsuelo ...

Necesito hablar con alguien. Y sólo estás tú. Igual me viene bien que no tengas voz, asi puedo hacerme la víctima y contarte la pena murcia (esta murcia es otra murcia).

El espejo es un cabrón. Cuando te atreves a mirarle de frente te devuelve un puñetazo de realidad. Te quedas sin aire, claro. Y sin poder dar crédito del tiempo que debe de haber pasado desde la última vez que te atreviste a mirar (¿en la primera comunión tal vez?).

¿No hay un bono que te recupere años si no los has gastado?

Voy a destiempo coño (es mi pena, tengo licencia para los tacos). ¿Vale decir que estaba hechizada? ¿Y que recién despierto?

Soy un puto robot con programa antigüo delante del espejo. Vale, mi cerebro no está mal. Pero no puedo ir por ahí con una foto del scaner.

¡Mírame, estoy aquí! ¡No soy invisible! Al menos ya no. Oye Dios, si sabías que nos va lo guapo ¿por qué coño has dejado que los genes desfavorecidos se multipliquen? ¿Tú sabes los malos ratos que nos hubieras ahorrado?

No me da la gana contarme una peli de virtudes, aptitudes y logros. Estoy en el subsuelo ¿vale? Ahí arrastrá. Revolcándome en la evolución de mis genes.

Y no quiero que nadie me rescate... Bueno si es guapo, sí.

viernes, 19 de octubre de 2012

Que ni lo intentes ...

Que no me compares situaciones. Que ni lo intentes.

Ahórrate tus advertencias catastrofistas. No me protejas, no me limites, no me asustes con experiencias ajenas.

Guárdate tu miedo paralizante, deja que yo escriba otra historia, deja que la escribamos.

Que ya he tocado su mierda y he reconocido sus miserias. ¿Y sabes qué? Tiene el mismo color que la mía.

Ni se te ocurra imaginar algo mejor para mi desde tu óptica. Que yo llevo gafas, pero me cuido de cambiarlas a menudo.

Que esta es mi locura y es la suya. Y me recetas prozac porque me atrevo a salirme de la tuya, a tener una propia.

Yo sé que esto te quema. Menuda osadía, prender fuego en medio de tanta frialdad.

Tiene su lado cómico ver cómo intentas extinguirle sin éxito, como cuando soplas velas que no se apagan.

Que me quemo, hasta la médula y más allá. Que mis tuétanos lo saben, que están cerquita del alma.

Que no me esperes llegar vencida, cargada de derrota.

Que no...

Adiós con el marcapáginas ...

Lo he estado retrasando. Me estaba resistiendo al cambio y por algo sería...

Oh Dios! Con lo fácil que es quitar un plástico al libro! Llevo horas con este invento del reader, o lector electrónico. No me miréis con cara rara, que a pesar de pedirle al entendido de turno que quería algo sencillo, o sea leer no más, me ha vendido un pepino que narices tiene para encontrar la carpetita de las dichosas descargas.

Menos mal que tengo sobrinos para todo y a golpe de teléfono y fotos con instrucciones hemos logrado encontrar el cofre del tesoro donde almacenar libros.

Pero ahí no queda la cosa. Hay que registrarse en unas cuantas páginas para bajarse los libros. Más bien diría páginas escritas. Ay, ay, ay! Me estoy sintiendo infiel y traidora. Casi no me atrevo a pasar por mi estantería/biblioteca. Temo la mirada acusadora de mis libros, su reproche. Tantos años cuidando sus pastas, pasando sus hojas con delicadeza, leyendo siempre con las manos limpias... Lo siento ;-(

He sucumbido a la moda. Dicen que es progreso, avance, evolución, tecnología... Pero ya te echo de menos. El color de tus pastas, la textura de tus hojas, la postura de mis manos al sostenerte, el pánico al perder el marcapáginas... ¿Y ahora qué hago con todos los que tengo? (Los marcapáginas).

Iré a verte a la librería de carrefour, ya lo sabes. Me pasaré tiempo allí, oliéndote, recorriendo tus pasillos, tomando nota de los que me enamoren para después buscarlos en la red. No te enfades, son los tiempos, sabes que nunca podré enamorarte de ti de otra forma. Necesito verte... Y tocarte.

Sabes que si te haces pequeñito es muy probable que llegues a casa en mi bolsillo.

Es por la comodidad de los viajes y tal. Por el peso, el espacio... El reader es más práctico (¿práctico?)

Me reconforta saber que tendremos aventuras de amantes que no se pueden olvidar.

Volveré a ti. Siempre.

                                                     
                                                         

jueves, 18 de octubre de 2012

Buenas noticias ...

Tengo un grupo de wassap muy madrugador y además familiar. Si les da por saludar bien prontito no hay manera de pararlos. Ante mi queja de persona ociosa temporal, me han mandado a hacer turismo. Y es lo que pienso hacer.

Miraré las murallas con más asombro de lo habitual y me iré a comer con una buena amiga.

Son las 11:06 y ya he tenído mi conversación sublime del día. Creo que hoy pinta bien. El otoño es otoño y yo cada día me recupero más a mí misma.

Hay un montón de buenas noticias camufladas desde las 08:30 hasta ahora. Pero me ha encantado la de mi báscula. La he pedido que me contara buenas noticias hoy, y me ha contado nada más y nada menos que 100 gr.!

Otra estupenda ha sido recordar que me encanta ducharme con música, ¿cómo puedo haberlo olvidado? Vale, solo tenía batería para una canción, pero ha merecido la pena escuchar a Mercedes Sosa y su "todo cambia".

Y ahora, cual turista, voy a regalarme un desayuno de terraza mediterránea. Tengo un temita que me ha sacado todas mis armas de destrucción masiva, pero ahora no es el momento.

Así que emulando a mi grupo familiar de wassap, ¡buenos días gente! Hay todo un mundo ahí por descubrir si te atreves a girar un poquito.

Te puedes ver hasta a ti... No te digo más.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Me gustaría crear un espacio ...

Me gustaría crear un espacio donde tú pudieras ser tú. Al menos por un ratito.

Donde nos encontremos para mirarnos. Que puedas venir sin haber hecho deberes de meditación, sin que domines la técnica de la respiración abdominal.

Que te comuniques conmigo y con los que estén. No te prepares discursos, ni revises tu oratoria. Ven con la ropa que te dé la gana. Trae malos pelos o barba de tres días.

Pide un té o una cerveza. Y si te da confianza sostener una copa, sostenla.

Ven a vaciarte. Habla como lo haces contigo mismo. Habla de lo que necesites hablar. Comunica con voz, con gestos, con poses... Comunica como sepas.

Deja tus etiquetas al entrar. Puedes recogerlas al salir o si lo prefieres hacerlas pedacitos. Tendré siempre una papelera a punto.

Te voy a escuchar, te vamos a escuchar. Y esto te va a aliviar. Ojalá te enganches, eso te demostraría que te gusta ser tú cada vez más.

No te presentes como tu oficio. Di tu nombre si te apetece.

Comparte un sentimiento, un bloqueo, un enfado o una canción. Si lo prefieres baila como no te atreves a hacerlo nunca. Baila sin control, sin una voz terapeútica que dirija tus movimientos para que sueltes.

Intentaré tener música para acompañar.

Me gustaría crear un espacio donde puedas encontrar al amigo y al café sin tener que pedir cita. Con el calorcito suficiente para acoger tus lágrimas, con saborcito para compartir tus experiencias.

Me gustaría aportarte, al menos el espacio.

                                                         
                                                             

Hacer soledad ...

Cultivar la soledad me ha llevado fuera de mi. Qué paradoja...

Aunque es gracias a estos momentos de silencio (que no de soledad) donde me reunifico. 

Porque una cosa es hacer silencio, alimento vital para mi, y otra muy distinta es hacer soledad.

Y yo he hecho soledad para alejarme de mi. 

En soledad no me expongo. Soy un animal que satisface sus necesidades más primarias. Soy autosuficiente, es cierto. Pero también autómata.

Hago soledad para negarme. Totalmente. Absolutamente.

Y a mi me gusta Ser. Y Soy cuando no hago soledad. 

Este engaño me duele. 

Bendito dolor, que me despierta, que me sacude.

Hacer soledad es un estado, no es estar sola.

Contrariamente el color de las sombras me ha aportado luz para ver esto. Yo antes era muy de blanco pureza. 

Ahora soy del color que me lleve a la luz.

                                                    

martes, 16 de octubre de 2012

Me pone romperlas ...

Resulta que yo pensaba que me cansaba conducir, y ahora me siento cual anuncio BMW: "Me gusta conducir".

Te coges un pensamiento y te le crees hasta identificarte con él. Le alimentas durante años y al final se convierte en una seña de identidad.

Que no, que yo no soy eso. Yo no soy un pensamiento. Soy justamente la que se atreve a poner en duda esas señas de identidad que he ido acumulando.

Y qué bien se siente quitarte la puñetera etiqueta. ¿Cómo nos cuesta tanto? ¡Si solo es una pegatina!

Me encanta descubrirme en cada acto de rebeldía. ¿O sea que no me gusta conducir? Pues viajes de mínimo cinco horas. ¿Sabes la sensación tan excitante que tengo cada vez que viajo? Sentir que vas camino de...

Y cuanto más rebelde soy con mis etiquetas mejor me siento.

Tenía una que decía que " si has dormido dos horas y tienes trancazo deberías irte a descansar". Pues no, me la quité. Me fui de tapas y de tés. Y luego improvisamos una solana de ciudad, observando, radiografiando la vida con nuestra óptica. Me aportó mucha más vitalidad que una siesta.

Quitarme la de "si has pagado una visita guiada te la tragas" me gustó especialmente. Y esa otra de "además es una visita obligada". Disfruté un huevo abandonando el grupo, reconociendo que era un verdadero coñazo e interpretando esa maravilla, de nuevo desde nuestra óptica.

Me encantó dejarme embaucar por la gitana leyendo mis manos. La etiqueta asustada del momento, o sea "te está timando" cayó por sí sola. Mira, que ya sé yo que la gitana no ve nada de lo que dice, pero chica ¡te sientes tan bien oyéndolo!

¿Y la de las mezclas? Ohhh! Con esa fui terriblemente inconsciente, sorda, ciega y loca. Ya sabes esa de "si bebes, no mezcles". Pues la hice trocitos. Y me sentó estupendamente.

Estoy deseando ser especialmente rebelde con una etiqueta en particular. Solo puedo decir que en cuanto me la quite la va a sustituir otra que diga: "G.P.Z." Por ese orden. Aunque como me aburren los procesos, es posible que pase a la Z directamente.

Y con cada etiqueta sumisa que hago trocitos, más vitalidad que obtengo.

He cogído vicio. Me pone rebelarme. Y quiero ponerme ... Pues hasta ahí mismo.


Fácil y barato ...

Ayer, mi amiga H, se atrevió a darle todo el poder a una pulsera de la suerte que concede tres deseos. Decidió creer que todo el universo se reajusta para concederte lo que pides.

Hoy, en un momento de bajón mágico, se ha sentido un poco ilusa. Y en esto, ha hecho su aparición el monje zen pulsera 1 euro, llevándome a esta reflexión.

¿Y por qué no va a ser tan fácil? ¿Y tan barato?

Quizás es la manera que tiene el universo de que pidas sin límite lo que quieres y deseas. Si lo haces a través de una pulsera "mágica" todo está permitido. Cuando pedimos, lo hacemos de manera limitante, supongo que llevados por el sentimiento de que no somos merecedores de tanto.

¡Pues sí, lo somos! Y es tan fácil como cerrar los ojos, ponerle toda la intención, la emoción y el deseo. El universo sabe como funcionamos, por eso nos pone un precio, pensamos que tenemos que pagar por todo, hasta por los deseos. Un precio simbólico, 1 euro, que es lo mismo que decir: por un euro compro la magia (insisto, es gratis), me devuelvo la ilusión, el poder; tiro muros limitantes, me atrevo a elevar mi voz para pedir, para concederme lo que me niego. Acallo voces dignas que me hacen indigna.

Nos hemos alejado tanto de nuestro poder infinito, que nos alivia llevar la pulsera para darle espacio a  la magia.

Pero el caso es que el mago, la maga... Eres tú.

Yo hasta lo llevo escrito en las iniciales de mi nombre y apellidos: yo-ma-ga.


                                               

lunes, 15 de octubre de 2012

Catarro.

Casi siempre la misma frase:
"hacía que no me pillaba uno..."

Menos mal.

martes, 9 de octubre de 2012

Estoy segura de que cuando pasemos al otro lado del velo, ya en espíritu, y entendamos el sentido a todo este juego de la vida, no vamos a dar crédito por la simpleza del mismo.


lunes, 8 de octubre de 2012

Plegaria ...

Pedir. Y cuando te llega, tomar, sin más.

Nada nuevo puede entrar en mi vida si juzgo lo que recibo, si pretendo hacerlo a mi manera. Mi manera es la de siempre.

Estar abierta a lo imprevisto, tomarlo, disfrutarlo.

No le puedo poner horarios a lo imprevisto, no puedo pedirle que me llegue después de la siesta. Cuando quiera despertarme, probablemente se habrá ido.

Adoro que me cambien los planes en segundos, pero siempre hay una cierta tendencia a resistirme al abandono del fluir.

Pedir, recibir, tomar lo necesario y soltar.

No perderme más de lo necesario en las emociones. Vivir los extremos siempre es tóxico y me separa del centro. Sentirlas todas. Yo soy paz como soy tormenta; soy exquisita tanto como mediocre.

Aligerar siempre. La vida es sencilla. Yo soy la complicada.

A veces.

                                               
                                                                 

domingo, 7 de octubre de 2012

Hace muchos años 
de aquello,ya.

Y sin embargo te empiezo
a sentir ahora.

Voy a convertir
el agobio que me produce,
en algo divertido.

Nada definido,
todo por probar.

Experimentar-me.

Iván el buche ...

¡Qué buenas risas!

Se las debo a Iván (el buche) y sus etílicos efluvios. Es el único jugador de rugby que conozco, aunque les veo cada sábado jugar frente a mi casa. 

Hemos coincidido al final del tercer tiempo, que se juega siempre en la taberna Irlandesa (como no podía ser de otra manera). 

A pesar de estar bastante perjudicado a nivel de coordinación en todos los sentidos, nos ha dejado una perla de su cosecha que merece una mención.

Más o menos la conversación puede haber sido así:

.- Qué elegante te has puesto después del partido ¿no?
.- Si claro. Me he puesto elegante porque el día de hoy no lo voy a vivir mañana.

¡Olé tío! Me gusta tu filosofía.

Lo de su daikiri ya os lo cuento en otro momento... Pero os aseguro que ha sido sublime.

sábado, 6 de octubre de 2012

Otoño ...

Permitir que el otoño vaya penetrando en mi,
dejar caer mis hojas secas sin dolor.

Mostrar mi desnudez,
alimentarla para el tiempo de la exuberancia.

Caminar sobre la alfombra de mis hojas,
mientras su crugir me recuerda,
que yo siempre permanezco,
que yo soy la que piso.

Vestirme del color de la caricia,
mientras le doy tiempo al arco iris de mis colores.

Dejar que el otoño,
sea en mi.



viernes, 5 de octubre de 2012

Esos duendes ...

¡Qué gusto! Ver como las natillas de chocolate os decoran mientras las tomáis viendo Caillou. Partirnos de risa cantando la canción de la hormiguita siempre con la u, mientras el duende de los ojos me dice "así no es..."

Con nadie he disfrutado tanto viendo subir y bajar aviones sin estar dentro; mientras improvisábamos un tobogán de tierra. Qué gusto disfrutar con licencia abierta.

El duende rubio siempre me sorprende con su conversación y es imposible resistirse a su encanto.

Tampoco sabía que con pequeñas piedrecitas y una carretilla de plástico se pueden hacer fuegos artificiales y lluvia. Eso el duende de los ojos lo borda.

Qué gusto sentir que os dejan ser, que vuestras decisiones se respetan.

Cansáis e ilumináis casi a partes iguales. Con el momento pijama disfruto especialmente, no hay nada que huela mejor.

Qué suerte la mía, que estos hermosos duendes me dejen entrar en su pequeño reino. Me siento muy afortunada.

Viven aún en la autenticidad y sé de buena tinta que su hada madrina se va a encargar de que siga siendo así.

Es simplemente genial... Venga chicos pulgar arriba.


                                                                               

                                                 

Sin abrir ...

¿Qué haces con la maleta cuando vuelves?

Llegar siempre me desorienta. Hay un periodo de confusión mientras me voy acoplando a mi espacio. O a ese que creo es mi espacio.

Y dejo la maleta en medio de todo. Sin abrir. Como si con ese gesto atrapara la experiencia vivida.

Quizá si la mantengo sin abrir, no todo sea tan efímero, tan fugaz.

Y me he quedado pensando en mi propia imagen al salir de casa con una maleta de la mano. En realidad es como un salvavidas. Es como si se condensaran todas mis seguridades en ella. Todo lo que necesito está ahí dentro, tengo mi kit de supervivencia.

Si los planes se tuercen en medio del viaje, si surgen imprevistos, aun en medio de la nada; no importa, tengo mi maleta.

En cambio la imagen de la llegada, del retorno, siempre sabe a temor disfrazado de cansancio. De nuevo aquí, en la inseguridad de lo seguro, en la trampa de lo conocido. Las camisetas elegidas de vuelta al armario, los zapatos, el aseo... ¿Tanto espacio para el orden, o para desdoblarme en repisas, perchas y cajones hasta no encontrarme?

Es difícil mantener el orden en una maleta, pero no he encontrado un desorden que me ordene tanto.

La tengo ahí, en medio del pasillo. Es pequeña pero ¡tiene una presencia!

Vale por hoy, voy a ello. Toca deshacer que no temer. Me quedan muchas más maletas por hacer...


                                                           

domingo, 30 de septiembre de 2012

Tú mandas ...

Oye Dios, prefiero que me escribas cada día en la pared del salón lo que tengo que hacer. Bien tempranito, para no confundirme en pistas, ni señales, ni realidades, ni interpretaciones varias.

Renuncio al libre albedrío. Ya sé que tú lo hiciste con buena intención, sin ganas de ser acusado de controlador, pero mira, si lo decides tú (que al final siempre se cumple tu santa voluntad), pues me ahorro dolores de cabeza (intensos, bien lo sabes).

No hace falta que me descubras las sorpresas, simplemente me das el itinerario del día y lo demás ya lo voy descubriendo yo.

Así dejaré de hacerme tanta pregunta, y cada vez que las dudas me desquicien, solo tendré pensar que estaba escrito en la pared de mi salón... Y que tú mandas.

Me estoy dejando los ojos y las neuronas en ver e interpretar señales, y he petado.

Igual es cosa del reinicio, pero está siendo complicado aguantar tanto tiempo este mareo.

Asi que ve preparando mi cuaderno de ruta. Si hace falta te quito algún cuadro para que tengas suficiente espacio en la pared. Házmelo saber. Espero tus noticias.


                                                       

sábado, 29 de septiembre de 2012

Reiniciar ...

Mi móvil se ha muerto.

Después del pánico inicial (el enganche es global, eso relaja), he salído corriendo hacia el centro comercial (Dios bendiga a carrefour por abrir hasta las 10). Durante el trayecto he ido pensando en todas las posibilidades y barbaridades a las que estaba dispuesta con tal de no quedarme sin whatsapp.

Tres chicas monísimas para atender al público. Más pánico, ¡oh Dios mío! ¿y si solo son monísimas? Creo que me ha tocado la más válida (Dios bendiga a las chicas monas y profesionales). Claro que no se requería mucha destreza, era solo tema de reinicio. O sea, sacar la tarjeta y volverla a meter. A mi no me mires, yo con sentir pánico tengo bastante. En mi infancia y adolescencia lo más cerca que estuve de la telefonía fue con un teléfono de plástico rosa. Ahora ya nacen con el chip informático puesto.

Total, que mis chicos zen aprovechan cualquier oportunidad para la lección de turno. Asi que mi zen del whatsapp se ha puesto a darme la coña con el tema del reinicio. Y visto como se han desarrollado estos últimos días una serie de acontecimientos; vamos que los acontecimientos se han ido al carajo, pues he decidido escucharle al zen y darle la razón.

Va a ser que sí, que necesito un reinicio. Voy a reiniciarme para darle otra visión a los hechos. Voy a reiniciarme para ponerle nuevas palabras a mis días. Estoy viviendo nuevos tiempos con enganche antiguo. Hay que reiniciar para que las actualizaciones se descarguen. Todo evoluciona.

Asi que esta noche programaré el reinicio en el momento justo en que mis ojos se cierren y pierda la conciencia, para no provocar ninguna interferencia con la programación antigua.

Espero despertarme totalmente actualizada.

                                                 

El peso de la lluvia ...

El tiempo y yo somos uno. Llueve en calma, pero sin descanso.

Y no es que yo esté pidiendo un sol, aunque ojalá lo hiciera.

Sé que me he pasado al lado oscuro, que no interpreto, que me he posicionado en la expectativa. Y eso siempre decepciona.

Pero ¡cómo me cuesta girarme! Estoy segura de que mi perspectiva cambiará si lo hago.

¿Por qué se está tan bien en el lado oscuro? ¿Qué hay en el drama que me engancha tanto?

Me paraliza; lo hace incluso de forma física. Me roba cada día energía vital. ¿Por qué sigo aquí?

No sé si este peso que llevo en mis hombros es mío o no (Jodorowsky diría que son mis abuelos), pero no lo quiero. Ahora la que decide soy yo, asi que aún en el caso de haberme apropiado de temores ajenos, decido que no lo quiero.

Mi gladiadora acaba de salir a escena. Se ha vestido, está en la arena y lleva lanza.

¡Leones a mí...!